martes, mayo 20, 2008
23 (primera parte)
sábado, mayo 17, 2008
miércoles, mayo 14, 2008
Tragedia 2
Él le llevaba más de quince años, era buen esposo pero de costumbres sedentarias. Ella siempre fue una romántica, resultado de ver películas románticas durante treinta años. Cuando la vejez tocó a sus puertas, él se vio invadido de sobrepeso y alta presión. Y ella de un sentimiento proclive a la catástrofe: cuando se acostaba esperando lo peor, amanecía sin ninguna novedad.
Sin embargo, la salud de él se deterioró, y ella se imaginaba vestida de negro, sola en medio de su casa. En un arranque de romanticismo, comenzó a comprar globos en una tienda de fiestas y regalos. Cada mañana le ordenaba a su marido inflar cada globo con su aliento, para conservar algún rastro de su alma. Él obedecía, dócil. Meses pasaron y ella había llenado dos habitaciones con globos a medio inflar, y había entablado amistad con un payaso que se surtía en la misma tienda.
Las corazonadas de ella se intensificaron, por lo que al ritual matutino se añadió tomar una fotografía del amado. Más habitaciones olieron a hule y se llenaron álbumes completos con la historia gráfica de cómo un hombre envejecía.
Una mañana de negros nubarrones, la casa estaba demasiado oscura. Para la rutinaria fotografía, ella tuvo que utilizar un intenso flash, pero el golpe de luz tomó desprevenido al marido mientras intentaba inflar su globo diario, y la sorpresa lo hizo tragárselo completo. Murió asfixiado.
Algún tiempo después del funeral, que fue justo como ella se lo había imaginado, el payaso le manifestó su interés por ser algo más que amigochos (así hablaba). Ella se mostró reacia en un principio pero la insistencia del bufón dio frutos. Casáronse en segundas nupcias y tuvieron un matrimonio tormentoso, porque él detestaba las películas románticas, y ella odiaba que él llevara trabajo a casa: inflar globos y tomarse fotos con niños regordetes.
viernes, mayo 09, 2008
Travesías

Compren y lean el número 75 de la revista Travesías. Hay una nota por ahí sobre un edificio colombiano en México que para qué les cuento.
viernes, mayo 02, 2008
Día del niño en un centro comercial
Conversación escuchada en las escaleras eléctricas de un conocido centro comercial:
PAPÁ: Hijo, ya deberías ir escogiendo otras cosas. Música, ropa...
HIJO: (...)
MAMÁ: Sí, ya estás creciendo más.
HIJO: (...)
PAPÁ: Ya no deberías pedirnos solamente juguetes. Al rato ya no vas a querer jugar con ellos.
HIJO: (...)
MAMÁ: Y luego ¿qué hacemos con tanto juguete?
PAPÁ: Ya estás creciendo más...
HIJO: (...)
No soy papá pero me parece que estos papás tienen muy pocos escrúpulos. Es el día del niño, no el día del hijo-que-ya-creció. Y si quiere un maldito juguete, pues cómprenle el maldito juguete. A poco el día del padre el hijo le dirá:
"Oye ya estás bien ruco. Te iba a comprar los zapatos/corbata/camisa del América que querías pero como ya mero te mueres, ¿por qué no pides la funeraria en la que quieres que te velemos?"
O a la mamá, en su día que es ya mero:
"Mamá ya creciste, hasta de más. Mira qué gorda. Te iba a comprar flores/perfume/ropa/joyas pero mejor te doy este pase anual para el gimnasio para que bajes esos kilotes de más. ¡Felicidades!"


