domingo, julio 08, 2007

Breve pero enérgico post

Cuando aún estudiaba en la Sogem, una tarde soleada chateé con mi gurúa. Ella también es sogemita, sólo que terminó algunos meses antes que yo. Comenzamos a platicar de las chambas, y de la vida después de Sogem. Ella me dijo: "No temas, se ponen buenos los trancazos."
Ahora que estoy trabajando en una revista, recuerdo esas sabias palabras. Pero esta mañana llegaron con velocidad a mi mente cuando Gina Halliwell me platicó su historia.
Resulta que a mi amiga le ofrecieron trabajo en una página argentina de música, estilo...psycho trance progresivo o algo así. Todo marchaba bien, hasta que una ex-empleada de la página, por rencor o por locura o por odio simple y contundente, hackeó e inhabilitó la página.
Gina Halliwell, sin deberla ni temerla, se quedó sin chamba, sin oportunidad de salir a cuadro en el canal de tele de la página, y, más importante aún, sin hacer lo que más le gusta además de escribir: hablar de sus gustos musicales.
Trancazo para Gina Halliwell. Pero charcos más sucios ha sorteado Ginita, y desde aquí le mando cien porras con todo y pompones: Tú puedes, no te desanimes por este incidente menor. Sí, se ponen buenos los trancazos, pero tú pegas más, y pegas mejor. ¡Ea!

3 comentarios:

Maria Luna dijo...

El mundo a veces es loco y duro. A veces hasta parece feo. Pero la Halliwell tiene todo para conquistarlo... Yo reconozco una diva cuando la veo...

ira dijo...

Ay Sogem. Las cosas que se oyen.

Anónimo dijo...

Yo viví de cerca esa historia y vi a la querida Gina sacar espuma por la boca.

Me parece que el oficio es tan dulce como amargo, por eso es adictivo.

Saludos, Pablo.

Ximena de Tavira.