sábado, abril 28, 2007





Mi vida ha cambiado estos días. Mi amada vive conmigo. La mudanza de sus cosas y la negociación de nuestros vicios han hecho de esta relación un torbellino, muy placentero eso sí.

Una de las primeras cosas que hicimos ya como arrejuntados es ver la caricatura que a ella le marcó la vida: Katy la Oruga. Si entran a youtube y escuchan la canción principal, Un día volaré, sabrán como yo porqué es tan entrañable.

Es una lección de vida que nos da una criatura mínima pero con aspiraciones enormes: saber quién es. Para eso abandona todo y emprende un viaje iniciático. Al final, por supuesto, vuela.

Mi parte favorita es cuando se le presenta la oportunidad de poseer. Un botón. Antes se las había arreglado para existir sin poseer nada, pero la sola posesión del botón le produce una serie de fatigosos problemas que mejor le desea suerte y lo deja ir.

"Es budista", dice mi amada. Yo no sé mucho del tema, pero sé que ella sí, y confío en ella hasta la ensoñación. Katy: gracias por enseñar a volar a mi novia.

3 comentarios:

-abraham dijo...

Es rico sentarse a hablar con alguien, ponerle atención a sus palabras, negociar de los vicios malos, buenos, necesarios, y los no vicios igualmente problemáticos, me conmueve la intensidad de tu texto, creo que se basa en tu honestidad a la hora de la tinta. No se de amadas, ni amados, ni nada. Me he quedado con la voz un poquito seca de los hombres, y las mujeres. Y quedo yo, mi gato dormido, mi cuarto con humo rodeandome, conmigo y tu texto.

Anónimo dijo...

NO HABÍA VISTO DESDE ESE PUNTO DE VISTA A KATY LA ORUGA.

PERO AL COMPARTIR SU PUNTO DE VISTA LUEGO DE ESTAR VIVIENDO UN TORNADO DE AVENTURAS AHORA YA COMO UNA FAMILIA, PUEDO DARLES LAS GRACIAS A AMBOS POR HACERME VER A ESTE PERSONAJE COMO TODO UN MODELO A SEGUIR; A LUCY POR COMPARTIR EL SENTIMIENTO Y A TÍ POR PLASMARLO EN PANTALLA. LOS QUIERO YURI

cascabelera dijo...

Cuánto abracé este gesto. Cada día contaba como una eternidad esos primeros. Y ahora no está. El momento no es más, se esfumó. Parece un sueño antiguo. Me trae un hondo suspiro y la esperanza de que permanecerá aunque sea en un terreno onírico o inconsciente.