martes, junio 23, 2009

Cuando no tengas tiempo para postear


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Keep Walking

(del concurso mensual de la página de Alberto Chimal)

Un buen día a la Tierra le salieron patas. De día pisaba las nubes y por las noches saltaba de estrella en estrella. Era muy feliz corriendo sobre su propio eje, burlándose de los demás planetas que sólo giraban, aburridas bolas de gases.

Pero he aquí que llegó el hombre, y el hombre también tenía patas. Y uno de ellos, en su trabajo diario, cayó distraído sobre una roca y perdió sus piernas.

Lloró el hombre su mala fortuna, hasta que un día un astrólogo le dijo que podía ayudarlo. Que sabía dónde encontrar piernas nuevas. Musculosas y resistentes. “¿Cuál es el precio?” le preguntó. Y el astrólogo le dijo: “Tendrás que caminar siempre, día y noche sin descansar.” El hombre aceptó.

Mediante cálculos con sextantes y telescopios, el astrólogo ubicó las piernas de la Tierra, y con el hombre sin piernas atado a una tabla con ruedas, persiguió a la Tierra a través de sí misma. La Tierra se espantó: nunca nadie la había perseguido. Corrió mucho más rápido y los días se acortaron y las mareas se encresparon.

Fue en una persecución por una playa cuando una ola confundida derribó las piernas de la Tierra, y el astrólogo le dio alcance. “¡Rápido!” le dijo al hombre. “¡Póntelas!” Y aquél hombre se las puso, y caminó feliz por primera vez en mucho tiempo. El astrólogo tuvo que correr para acompañar su paso. “Antes de morir,” le advirtió “deberás heredar tus piernas, que no envejecerán jamás, a otro desafortunado que haya perdido sus piernas. Promételo.” Y antes de perderse en el horizonte, ese hombre aceptó. “Sí, lo prometo.”

Desde entonces las piernas de la Tierra las lleva un hombre anónimo, responsable él de hacer girar el mundo. Así como las recibió, así se librará de ellas. Y la Tierra, que no olvida ni perdona, provoca accidentes, tiembla, se estremece, para ver si alguno de los hombres que caen es el portador de sus piernas. Y nuestro fin, cuenta el astrólogo, llegará cuando el hombre deje de caminar, la fuerza de mares y continentes choquen en ausencia del movimiento actual, todos sus habitantes sufran mutilaciones, y la Tierra recupere su andar.