viernes, septiembre 26, 2008

Hildra

Cuando se hizo famoso creí que todo cambiaría. Sí, me compró mi vagón de lujo e hizo que todo el circo me tratara bien. Pero ese ratón, esa rata viscosa le metió ideas dizque “económicas”. Que yo era una carga, que media ganancia se iba nada más en mí, que las otras todavía hablaban de mis ataques de rabia…¡como si no se acordara de que la última vez lo defendí de ellas! Todas son mentiras. Ni porque nació con esas orejotas puede oír una mentira y reconocerla.

Por eso me voy. Porque me mandó a este circo de cuarta que luego ni se llena y los niños que vienen hablan raro, como aquellos cuervos que le enseñaron ese Gran Truco. Maleducados escuincles, me gritan gorda, me gritan fea, me gritan vieja. Que los aguanten sus propias mamás, yo ya me largo.

Me regreso a casa, recuerdo perfectamente el camino. Sólo tengo que caminar por acá…ya aprendí mi lección, mi error fue sobreportegerlo, tratar de no exponerlo al mundo tal como era…listo, ahora corto camino por aquí…pero el ego se le hizo muy grande por eso, y encima viene la rata esa a lavarle el cerebro…después de la carretera están las vías del tren, y ahí está mi vagón. En cuanto me suba me regreso a casa, espero que las otras no me traten tan mal. Ni hablar, es lo que pasa cuando tienes hijos orejones...¡Cuidado!