domingo, septiembre 16, 2007

Así que no gané esta beca. Ni esta otra. Tampoco gané este concurso o este otro. Tampoco quiero llenar mi blog de comerciales para concursar en algún ranking (no top).

Me queda la escribida.

Confieso que estoy un poquito apesadumbrado por los resultados de la fundación, y porque había puesto casi el total de mis esperanzas en tal incentivo. Mal hecho.

Fuera de todas las regañadas y/o palabras de apoyo de mis amigos, lo cierto es que en cierta manera estoy empezando el long and winding road de mi vida escritoril. Serenidad y paciencia, es el consejo general. Ahí la llevo.

Como dicen los tacubos en su nuevo sencillo, hay que esperar con la paciencia del mar a que sane la confianza. La cosa es no salarse demasiado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tus lectores asiduos creemos en lo que escribes sobre todo, nos ha dado buen material para pensar; sonrisas; tragos amargos, etc. En una palabra creo que nos has sembrado esa semillita imaginativa. A mí me importan un carajo los resultados de los concursos, lo único que espero, es que sigas escribiendo. Llegará tu momento, lo sé; por lo pronto, disfruta la libertad y ríe. Mi admiración hacia lo que usted escribe no vacila por el resultado de un concurso, téngalo claro, aunque igual mi admiración debería importarle un cacahuate, sólo escriba, escriba, por favor...

Maria Luna dijo...

yo no creo en los concursos... es más, los escritores premiados me parecen sospechosos... hay de premios a premios... lo importante es seguir escribiendo...

ira dijo...

A mí también me parecen sospechosos los concursos. Creo que los pretextos para vivir (que es justamente lo que uno hace cuando escribe) son contraproducentes.
Se vive /se escribe porque no hay di otra.
Ok, la lana está chingona, pero nada más.

Usté escribe mejor (le juro) que hartos becarios conocidos (y amigos) míos.

Por otro lado, si es que usté es de los que guardan algún viso de superstición: no conozco ningún FONCARIO que tenga una carrera sólida, de esas que dan envidia.

Es raro, pero las becas hacen que la gente deje de escribir.

Así que salud y bien por esas pérdidas.